domingo, 18 de octubre de 2015

9. Las solapas

En el siglo XIX los autores o las editoriales ya no se quieren dirigir a un Príncipe, quien anteriormente eran los que hacían posible que esa obra saliera a la luz. Ahora los autores se dirigen a un público que quieren que compre el libro haciéndolo deseable por medio de las solapas, dando una pequeña información para que atraigan la atención de los lectores.

Mientras que era mucho más sencillo dirigirse o conseguir el capricho de un príncipe quien solo cuenta con su única opinión, actualmente es mucho más difícil convencer a un público, ya que siempre habrán determinadas personas a las que el libro no llegue a satisfacer a personas completamente desconocidas.

Un lector se decide por un libro determinado debido a las solapas de las cuales espera un mínimo de información para decidir comprar el libro o no, una pequeña ayuda para guiarle entre tantos libros. Lo que se encuentra la persona que lee la solapa es una carta del autor a un lector desconocido.

Actualmente, se llegan a conocer pocos editores y la mayoría de la gente piensa que se dedican a ello tan solo con el objetivo de ganar dinero. Pero si esto es cierto, si hubiera un editor que solo quiere publicar libros para ganar dinero, su empresa quebraría y cerraría dentro de poco, ya que siempre hay un sentido más para añadirle a esta profesión.

Cada editorial cuenta con libros de diferentes ámbitos para contentar al gran público que se encuentra por toda la sociedad. Para contentar a todos ellos, publican libros de géneros diferentes aunque no haya ninguna conexión entre ellos para el gusto de cada uno. Una editorial es aquella que tiene diferentes géneros, épocas, estilos en sí mismo que espera un nuevo capítulo de un autor diferente que solo se comprende en un libro, leído por, al menos, una entidad anónima: el editor.

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