domingo, 6 de diciembre de 2015

15. El mujeriego

Cuando la casera llegó a ver a su alquilado, vio a la mujer.

—No te preocupes —dijo la señora negando con la cabeza y acercándose a la encimera—. Esto lo hace con todas.

Y se fue, dejando a la muchacha amordazada en la silla mientras sus lágrimas descendían por el rostro sin posibilidad de pedir ayuda.

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